About Me

My photo
EDUCATION: Holt High School, Holt Mich., Lansing Community College, Southwestern Theological Seminary, National Apostolic Bible College. MINISTERIAL EXPERIENCE:61 years of pastoral experience, 11 churches in Arizona, New Mexico and Florida. Missionary work in Costa Rica. Bishop of the Districts of New Mexico and Florida for the Apostolic Assembly. Taught at the Apostolic Bible College of Florida and the Apostolic Bible College of Arizona. Served as President of the Florida Apostolic Bible College. Served as Secretary of Education in Arizona and New Mexico.EDUCACIÓN:Holt High School, Holt Michigan, Lansing Community College, Seminario Teológico Southwestern, Colegio Bíblico Nacional. EXPERIENCIA MINISTERIAL:51 años de experiencia pastoral, 11 iglesias en los estados de Arizona, Nuevo México y la Florida. Trabajo misionera en Costa Rica. Obispo de la Asamblea Apostólica en los distritos de Nuevo México y La Florida. He enseñado en el Colegio Bíblico Apostólico de la Florida y el Colegio Bíblico Apostólico de Arizona. Presidente del Colegio Bíblico de la Florida. Secretario de Educación en los distritos de Nuevo México y Arizona.

Wednesday, April 15, 2026

EL PROPÓSITO DEL MANTO

II Reyes 2:1-14

El manto no se otorga para conferir estatus; se otorga para el servicio. Para cumplir una asignación divina. Todo manto conlleva una misión.

El manto de Elías portaba autoridad profética: para confrontar a reyes, hacer descender fuego y restaurar al pueblo y acercarlo a Dios.

Un manto nunca se trata de una plataforma; se trata de un propósito.

PARA CONTINUAR LA OBRA DE DIOS A TRAVÉS DE LAS GENERACIONES:

La obra de Dios no se detiene con una sola persona. El manto asegura la continuidad. Cuando Elías fue llevado al cielo, la misión no terminó; se multiplicó.

Eliseo portó una doble porción y continuó lo que se había iniciado. El manto declara: “Lo que comencé antes de ti, lo continuaré a través de ti”.

PARA REVELAR EL PODER DE DIOS A TRAVÉS DE UN VASO:

El manto no es el poder en sí mismo, es la autorización para portarlo. Cuando Eliseo golpeó el Jordán con el manto de Elías y exclamó: “¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías?” (v. 14), las aguas se dividieron.

El manto es la evidencia de que el poder de Dios fluye ahora a través de una vida rendida a Él.

¿QUIÉN OTORGA EL MANTO?

El manto es otorgado por Dios. El hombre puede reconocerlo. Los líderes pueden confirmarlo. Los profetas pueden liberarlo. Pero solo Dios lo designa.

Elías no eligió a Eliseo al azar; fue instruido por Dios para hacerlo (1 Reyes 19:16). Esto significa que el manto no se gana por ambición, ni se asigna por popularidad.

Es divinamente designado. Dios es la fuente. Dios es quien envía. Dios es quien confía, y cuando Dios da, también equipa.

¿QUIÉN RECIBE EL MANTO?

No todo aquel que desea el manto lo recibe. El manto es recibido por aquel que está preparado.

Eliseo no se limitó a admirar a Elías; lo siguió. Lo sirvió. Se negó a abandonarlo. Incluso cuando fue puesto a prueba en Gilgal, Betel y Jericó, permaneció a su lado.

El manto cayó sobre él no porque lo deseara, sino porque estaba listo para recibirlo.

AQUEL QUE RECIBE EL MANTO ES:

Fiel en lo que no se ve, comprometido incluso cuando resulta inconveniente. Lo suficientemente humilde para servir antes de liderar. Lo suficientemente hambriento para permanecer cerca de la fuente.

El manto no se toma por la fuerza; se recibe mediante la entrega.

¿QUIÉN “TOMA” EL MANTO?

Aquí es donde muchos malinterpretan. No puedes tomar el manto como si fuera una posesión. Pero puedes posicionarte para recibirlo.

Eliseo no arrebató el manto de los hombros de Elías; lo recogió después de que este cayera. Eso es alineación espiritual. El manto no se roba; se administra.

Existe una diferencia entre: la ambición que intenta tomar y la sumisión que está lista para recibir.

En el Reino de Dios, aquello que persigues puede huir de ti; pero aquello para lo que estás preparado, te encontrará.

EL PESO DEL MANTO:

El manto conlleva gloria, pero también conlleva responsabilidad.

Te exigirá crecer. Te pondrá a prueba. Requerirá que vivas de una manera diferente. Porque aquello que portas terminará moldeando tu forma de vivir.

El manto no es ligero; es pesado, y por eso Dios no lo deposita sobre hombros que no están preparados.

DIOS SIGUE ENTREGANDO MANTOS:

Dios sigue entregando mantos en esta generación. No para obtener fama. No para conseguir títulos. No para recibir reconocimiento. Sino para la obra del Reino.

La pregunta no es: “¿Hay algún manto disponible?”.

La pregunta es: “¿Me estoy convirtiendo en la clase de vaso en la que Dios puede confiar para portarlo?”.

Mantente cerca; mantente fiel; mantente rendido.

Porque cuando el cielo  envía algo, no cae sobre la persona que está más cerca, sino sobre aquella que está preparada.

No comments:

Post a Comment