About Me

My photo
EDUCATION: Holt High School, Holt Mich., Lansing Community College, Southwestern Theological Seminary, National Apostolic Bible College. MINISTERIAL EXPERIENCE:61 years of pastoral experience, 11 churches in Arizona, New Mexico and Florida. Missionary work in Costa Rica. Bishop of the Districts of New Mexico and Florida for the Apostolic Assembly. Taught at the Apostolic Bible College of Florida and the Apostolic Bible College of Arizona. Served as President of the Florida Apostolic Bible College. Served as Secretary of Education in Arizona and New Mexico.EDUCACIÓN:Holt High School, Holt Michigan, Lansing Community College, Seminario Teológico Southwestern, Colegio Bíblico Nacional. EXPERIENCIA MINISTERIAL:51 años de experiencia pastoral, 11 iglesias en los estados de Arizona, Nuevo México y la Florida. Trabajo misionera en Costa Rica. Obispo de la Asamblea Apostólica en los distritos de Nuevo México y La Florida. He enseñado en el Colegio Bíblico Apostólico de la Florida y el Colegio Bíblico Apostólico de Arizona. Presidente del Colegio Bíblico de la Florida. Secretario de Educación en los distritos de Nuevo México y Arizona.

Wednesday, April 15, 2026

EL PROPÓSITO DEL MANTO

II Reyes 2:1-14

El manto no se otorga para conferir estatus; se otorga para el servicio. Para cumplir una asignación divina. Todo manto conlleva una misión.

El manto de Elías portaba autoridad profética: para confrontar a reyes, hacer descender fuego y restaurar al pueblo y acercarlo a Dios.

Un manto nunca se trata de una plataforma; se trata de un propósito.

PARA CONTINUAR LA OBRA DE DIOS A TRAVÉS DE LAS GENERACIONES:

La obra de Dios no se detiene con una sola persona. El manto asegura la continuidad. Cuando Elías fue llevado al cielo, la misión no terminó; se multiplicó.

Eliseo portó una doble porción y continuó lo que se había iniciado. El manto declara: “Lo que comencé antes de ti, lo continuaré a través de ti”.

PARA REVELAR EL PODER DE DIOS A TRAVÉS DE UN VASO:

El manto no es el poder en sí mismo, es la autorización para portarlo. Cuando Eliseo golpeó el Jordán con el manto de Elías y exclamó: “¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías?” (v. 14), las aguas se dividieron.

El manto es la evidencia de que el poder de Dios fluye ahora a través de una vida rendida a Él.

¿QUIÉN OTORGA EL MANTO?

El manto es otorgado por Dios. El hombre puede reconocerlo. Los líderes pueden confirmarlo. Los profetas pueden liberarlo. Pero solo Dios lo designa.

Elías no eligió a Eliseo al azar; fue instruido por Dios para hacerlo (1 Reyes 19:16). Esto significa que el manto no se gana por ambición, ni se asigna por popularidad.

Es divinamente designado. Dios es la fuente. Dios es quien envía. Dios es quien confía, y cuando Dios da, también equipa.

¿QUIÉN RECIBE EL MANTO?

No todo aquel que desea el manto lo recibe. El manto es recibido por aquel que está preparado.

Eliseo no se limitó a admirar a Elías; lo siguió. Lo sirvió. Se negó a abandonarlo. Incluso cuando fue puesto a prueba en Gilgal, Betel y Jericó, permaneció a su lado.

El manto cayó sobre él no porque lo deseara, sino porque estaba listo para recibirlo.

AQUEL QUE RECIBE EL MANTO ES:

Fiel en lo que no se ve, comprometido incluso cuando resulta inconveniente. Lo suficientemente humilde para servir antes de liderar. Lo suficientemente hambriento para permanecer cerca de la fuente.

El manto no se toma por la fuerza; se recibe mediante la entrega.

¿QUIÉN “TOMA” EL MANTO?

Aquí es donde muchos malinterpretan. No puedes tomar el manto como si fuera una posesión. Pero puedes posicionarte para recibirlo.

Eliseo no arrebató el manto de los hombros de Elías; lo recogió después de que este cayera. Eso es alineación espiritual. El manto no se roba; se administra.

Existe una diferencia entre: la ambición que intenta tomar y la sumisión que está lista para recibir.

En el Reino de Dios, aquello que persigues puede huir de ti; pero aquello para lo que estás preparado, te encontrará.

EL PESO DEL MANTO:

El manto conlleva gloria, pero también conlleva responsabilidad.

Te exigirá crecer. Te pondrá a prueba. Requerirá que vivas de una manera diferente. Porque aquello que portas terminará moldeando tu forma de vivir.

El manto no es ligero; es pesado, y por eso Dios no lo deposita sobre hombros que no están preparados.

DIOS SIGUE ENTREGANDO MANTOS:

Dios sigue entregando mantos en esta generación. No para obtener fama. No para conseguir títulos. No para recibir reconocimiento. Sino para la obra del Reino.

La pregunta no es: “¿Hay algún manto disponible?”.

La pregunta es: “¿Me estoy convirtiendo en la clase de vaso en la que Dios puede confiar para portarlo?”.

Mantente cerca; mantente fiel; mantente rendido.

Porque cuando el cielo  envía algo, no cae sobre la persona que está más cerca, sino sobre aquella que está preparada.

THE PURPOSE OF THE MANTLE

II Kings 2:1-14

The mantle is not given for status; it is given for service. To Fulfill Divine Assignment. Every mantle carries a mission.

Elijah’s mantle carried prophetic authority, to confront kings, call down fire, and restore the people back to God.

A mantle is never about platform, it is about purpose.

TO CONTINUE GOD’S WORK ACROSS GENERATIONS:

God’s work does not stop with one person. The mantle ensures continuity. When Elijah was taken up, the mission did not end, it multiplied.

Elisha carried a double portion and continued what was started. The mantle says: “What I began before you, I will continue through you.”

TO REVEAL GOD’S POWER THROUGH A VESSEL:

The mantle is not power itself, it is the authorization to carry it. When Elisha struck the Jordan with Elijah’s mantle and said, “Where is the Lord God of Elijah?” (v.14) the waters parted.

The mantle is evidence that God’s power now flows through a yielded life.

WHO GIVES THE MANTLE?

The mantle is given by God. Man may recognize it. Leaders may affirm it. Prophets may release it. But only God appoints it.

Elijah did not randomly choose Elisha, he was instructed by God (1 Kings 19:16). This means the mantle is not earned by ambition, nor assigned by popularity.

It is divinely appointed. God is the source. God is the sender. God is the one who entrusts, and when God gives, He also equips.

WHO RECEIVES THE MANTLE?

Not everyone who desires the mantle receives it. The mantle is received by the prepared.

Elisha did not just admire Elijah he followed him. He served him. He refused to leave him. Even when tested at Gilgal, Bethel, and Jericho, he stayed.

The mantle fell on him not because he wanted it, but because he was ready for it.

THE ONE WHO RECEIVES THE MANTLE IS:

Faithful in the unseen, committed when it is inconvenient.

Humble enough to serve before leading. Hungry enough to stay close to the source

The mantle is not taken by force, it is received through surrender.

WHO “TAKES” THE MANTLE?

This is where many misunderstand. You cannot take the mantle like a possession. But you can position yourself to receive it.

Elisha did not grab the mantle from Elijah’s shoulders. He picked it up after it fell. That is spiritual alignment. The mantle is not stolen, it is stewarded.

There is a difference between: Ambition that tries to take, and submission that is ready to receive.

In the Kingdom of God, what you chase may run from you, but what you are prepared for will find you.

THE WEIGHT OF THE MANTLE:

The mantle carries glory, but it also carries responsibility.

It will stretch you. It will test you. It will require you to live differently. Because what you carry will eventually shape how you live.

The mantle is not light; it is weighty and that is why God does not place it on unprepared shoulders.

GOD IS STILL RELEASING MANTLES:

God is still releasing mantles in this generation. Not for fame. Not for titles. Not for recognition. But for Kingdom work.

The question is not: “Is there a mantle available?”

The question is: “Am I becoming the kind of vessel God can trust to carry it?”

Stay close, stay faithful, stay surrendered.

Because when heaven releases something, it will not fall on the nearest person, it will fall on the prepared one.

Wednesday, April 8, 2026

DONDE DOS O TRES NO TRATA SOBRE LA ORACIÓN, SINO SOBRE LA AUTORIDAD

Mateo 18:20

Mateo 18:19–20 es uno de los versículos más malinterpretados en el cristianismo actual. “Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho.” “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

Casi todos los cristianos que recitan estos versículos te dirán, ahí está, lo has escuchado: “Pónganse de acuerdo en oración y Dios responderá.” “Reúnan a dos o tres y Jesús se hará presente.” Suena espiritual; se siente poderoso. Pero eso no es lo que enseña el pasaje. Es necesario leer el contexto.

Esta es la parte que muchos pasan por alto. Para comprender lo que Jesús estaba diciendo, debemos comenzar en el versículo 15: “Si tu hermano peca contra ti” (Mateo 18:15). Esto no es una reunión de oración. Esto es una confrontación.

Versículo 15 → reprensión en privado

Versículo 16 → lleva a uno o dos más contigo

Versículo 17 → preséntalo ante la iglesia

Versículo 18 → autoridad para atar y desatar

Solo después de que se hayan agotado todos los cursos de acción, entonces, y solo entonces son aplicables los versículos 19 y 20 (Mismo pasaje, mismo tema: disciplina eclesiástica, autoridad, juicio).

Estos versículos no tienen nada que ver con peticiones de oración; “dos o tres” equivale a testigos, no a compañeros de oración. El versículo 16 lo define: “Por boca de dos o tres testigos se establecerá toda palabra”. Por lo tanto, al llegar al versículo 19: “Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo.”

No se trata de un acuerdo emocional en la oración, sino de un acuerdo legal en cuanto al testimonio y la decisión: un quórum, un juicio establecido. “Les será hecho” significa que el cielo respalda la decisión. Observa el versículo 18: “Todo lo que atéis en la tierra será atado en los cielos”. Esto es autoridad, no la idea de que “Dios te dará cualquier cosa que pidas”.

Se trata de un acuerdo: “El cielo reconoce el juicio pronunciado en la tierra”. “Estoy en medio de ellos” significa autoridad, no una manifestación física. Versículo 20: “Allí estoy yo en medio de ellos”. No se refiere a que Jesús se manifieste espiritualmente en pequeñas reuniones; más bien, significa que Cristo valida la autoridad de quienes están tomando la decisión. Presencia equivale a aprobación, no a una aparición mística.

El Evangelio de Mateo fue escrito para Israel, no para la iglesia del Nuevo Testamento. Esta “iglesia” (v. 17) es la asamblea del reino (Israel). La palabra griega para “iglesia” que utilizó Mateo es “ekklesia” (ἐκκλησία). “Ekklesia” se traduce como “una asamblea convocada” o “una reunión de personas”. Esta autoridad se vincula con Mateo 16:19 (las llaves del reino). Este es el programa del reino para Israel, no el del Cuerpo de Cristo en la actualidad.

TRADICIÓN VS. ESCRITURA:

La tradición dice:

“Ponerse de acuerdo en oración → respuesta garantizada”.

La Escritura muestra:

“Acuerdo en el juicio → autoridad establecida”

La tradición dice:

“Dos o tres → reunión de oración”

La Escritura muestra:

“Dos o tres → testigos”

La tradición dice:

“Jesús se hace presente cuando se cumple el número”

La Escritura muestra:

“Jesús autoriza las decisiones tomadas en Su nombre”

EL PROBLEMA:

Los cristianos han toman un pasaje sobre la disciplina y lo convierten en una promesa de oración. Han tomado la autoridad y la han reducen a una cuestión de emociones. Citan los versículos 19 y 20, pero ignoran los versículos 15 al 18.

Si buscas la verdad, mantente fiel al texto:

Mateo 18:15–20 → Israel

Mateo 16:19 → el mismo lenguaje de autoridad

No es una fórmula de oración

No fue escrito a la Iglesia del Nuevo Testamento

El contexto no nos falló; la tradición sí. “Lo de "dos o tres" no trata sobre la oración, sino sobre la autoridad. No se nos prometieron respuestas; Jesús estaba otorgando autoridad a Israel”.

WHERE TWO OR THREE ISN’T ABOUT PRAYER IT’S ABOUT AUTHORITY

 

Matthew 18:20

Matthew 18:19–20 is one of the most abused verses in Christianity today. “If two of you shall agree on earth as touching anything that they shall ask, it shall be done” “For where two or three are gathered together in my name, there am I in the midst of them.”

Most all Christians who recite theses verses well tell you, there it is, you’ve heard it: “Agree in prayer and God will answer.” “Gather two or three and Jesus will show up.” Sounds spiritual, feels powerful. But it’s not what the passage is teaching. You have to read the context.

This is the part that many skip. To understand what Jesus was saying we have to start at verse 15: “If thy brother shall trespass against thee” (Matthew 18:15). This is not a prayer meeting. This is confrontation.

Verse 15 → private rebuke

Verse 16 → take one or two more

Verse 17 → bring it to the church

Verse 18 → binding and loosing authority

Only after all the courses of action have been taken, then and only then are verses 19–20 applicable (Same passage, same topic: Church discipline, authority, judgment.

Theses verses have nothing to do with prayer requests, “two or three” = witnesses, not prayer partners. Verse 16 defined it: “In the mouth of two or three witnesses every word may be established.” So when you reach verse 19: “If two of you shall agree.”

That’s not emotional agreement in prayer. That’s legal agreement in testimony and decision, a quorum, an established judgment. “It shall be done” = heaven backs the decision, look at verse 18: “Whatsoever ye shall bind on earth shall be bound in heaven.” This is authority, not: “God will give you anything you ask”

This is an agreement: “Heaven recognizes the judgment made on earth” “I am in the midst” = authority, not manifestation. Verse 20: “There am I in the midst of them.” This isn’t Jesus manifesting into a small gathering. This is: Christ validating the authority of those making the decision. Presence = approval. Not mystical appearance.

The gospel of Matthew is written to Israel not the New Testament church. This “church” (v17) is the kingdom assembly (Israel). The Greek word for "church" that Matthew used is "ekklesia" (ἐκκλησία). Ekklesia translates to "a called-out assembly" or "gathering of people." This authority connects to: Matthew 16:19 (keys of the kingdom). This is Israel’s kingdom program, not the Body of Christ today.

TRADITION VS SCRIPTURE:

Tradition says:

“Agree in prayer → guaranteed answer”

Scripture shows:

“Agree in judgment → authority established”

Tradition says:

“Two or three → prayer gathering”

Scripture shows:

“Two or three → witnesses”

Tradition says:

“Jesus shows up when numbers are met”

Scripture shows:

“Jesus authorizes decisions made under His name”

THE PROBLEM:

Christians have taken a discipline passage and turned it into a prayer promise. They took authority and made it about emotion. They quote verses 19–20 but ignored verses 15–18.

If you want truth, stay in the text:

 Matthew 18:15–20 → Israel

 Matthew 16:19 → same authority language

 Not a prayer formula

 Not written to the New Testament church

Context didn’t fail us. Tradition did. “Two or three isn’t about prayer. It’s about authority. We weren’t promised answers— Jesus was giving Israel authority.”

 

Wednesday, April 1, 2026

¿DICE ALGO LA BIBLIA SOBRE LOS TERIANOS?

Romanos 1:22-28

Esto no es meramente una moda; es una cuestión profunda de identidad. Miles de personas, especialmente jóvenes, están hablando sobre esta práctica. Usan máscaras, imitan movimientos de animales y afirman que, internamente, se identifican como lobos, gatos, perros o algún otro animal.

Esta moda no es del todo nueva: el término “teriantropía” tiene raíces históricas y se ha utilizado durante décadas para describir conceptos de identificación con animales. Sin embargo, la explosión de videos en el internet la ha expuesto a una audiencia mucho más amplia de adolescentes que la ven como una forma de identidad, pertenencia y autoexpresión.

Una pregunta específica ha comenzado a circular entre los creyentes cristianos: ¿aparecen los terianos en la Biblia? La respuesta, basada en el análisis teológico e histórico, es clara: “no”. No existe ninguna mención directa de los terianos en las Escrituras, ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento. El debate, sin embargo, ha cobrado fuerza debido a una coincidencia lingüística que ha generado confusión.

Algunos han vinculado la palabra “teriano” con el término griego θηρίον (therion”, que aparece en el Libro del Apocalipsis. En ese texto, la palabra se traduce como “bestia” y se utiliza en un contexto simbólico para describir figuras asociadas con el mal, tales como la bestia que sube del mar y la bestia que emerge de la tierra.

En el capítulo 13, el texto emplea “therion” para representar poderes opuestos a Dios, utilizando un lenguaje profundamente simbólico y apocalíptico. Sin embargo, esta coincidencia etimológica no implica conexión alguna con la tendencia contemporánea de los terianos. Aunque las palabras suenan similares, no se refieren a lo mismo, ni pertenecen al mismo contexto histórico o doctrinal.

El término “teriano” deriva de “teriantropía” y se utiliza para describir a individuos que sienten una profunda identificación psicológica o espiritual con un animal no humano, ya sea a nivel emocional, simbólico o espiritual. No implica una transformación física ni una doctrina religiosa, sino más bien una experiencia interna de identidad. Por lo tanto, desde una perspectiva estrictamente bíblica, no existe referencia directa ni indirecta a este concepto. ¿Se mencionan los terianos en la Biblia? No. El término “therian” es moderno y no forma parte de los textos bíblicos.

Muchos de los que participan en esta moda hablan de un “viaje” personal. Su objetivo, dicen, es descubrir su “verdadera identidad”, conectar con su “teriotipo” y sentirse más auténticos. Para algunos, es una búsqueda de libertad emocional; para otros, una forma de escapar de la presión social, la ansiedad o el rechazo. Es un intento de encontrar identidad y sentido en un mundo donde muchos sienten que no encajan.

Esta práctica no trata realmente sobre los animales; trata sobre la identidad. Cuando una generación comienza a cuestionarse seriamente si es humana, algo más profundo se ha roto en su interior. La Biblia comienza con una declaración firme que no cambia con las modas: “Y creó Dios al ser humano a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó” (Génesis 1:27). Esto significa que tu identidad no emana de cómo te sientes. No proviene de una moda. No se origina en una emoción intensa, proviene de Dios.

El problema no es admirar la naturaleza; Dios creó a los animales y los llamó buenos. El problema comienza cuando el corazón humano empieza a buscar en la criatura aquello que solo puede hallarse en el Creador. ¡Esto no es nada nuevo! La Biblia nos habla del rey Nabucodonosor. Se llenó tanto de orgullo que olvidó quién era ante Dios. El juicio fue severo: vivió como un animal, comiendo hierba, despojado de su razón humana (Daniel 4). No fue evolución; fue degradación. Y su restauración llegó cuando alzó sus ojos hacia el cielo y reconoció a Dios.

Cuando un ser humano se desconecta de Dios, se pierde la claridad. Cuando uno se reconecta con Dios, se restaura la razón. El mundo está confundido porque ha apartado a Dios de sus vidas. Cuando se aparta a Dios, todo se redefine. La verdad se redefine. La humanidad se redefine. La identidad se redefine. Pero Dios no cambia.

Está científicamente comprobado que los seres humanos pueden sufrir una degradación mental. Podemos provocar que nuestros cerebros se atrofien, dañar nuestras neuronas y destruir nuestras conexiones neuronales; podemos disminuir nuestra capacidad cognitiva e incluso perder nuestra memoria, nuestro razonamiento, nuestra lógica y hasta nuestro lenguaje.

Cuando una persona decide ser un animal, comportarse como tal y comenzar a vivir de una manera impulsiva y desordenada, reconfigura su cerebro, fortaleciendo sus instintos a la vez que debilita su racionalidad. La racionalidad es, precisamente, lo que nos hace humanos y nos distingue de los animales. Y cuando ocurre esta reconfiguración, el lóbulo frontal resulta dañado; y es precisamente en el lóbulo frontal del cerebro donde residen el pensamiento, la lógica, el juicio, el sentido común y la conciencia. Imagine ser, un día, un perro, pero sin saber que es un perro debido a que carece de autoconciencia. Tal persona dejará de ser un ser humano racional para convertirse en un ser instintivo. Dejará de limitarse a fingir ser un terián o un animal para convertirse, verdaderamente, en un animal; pues habrá dañado su lóbulo frontal, destruido sus neuronas y, en efecto, dado esta instrucción a su cerebro: “Compórtate como un animal”.

Romanos 1:23 afirma: “Y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen semejante a la de un hombre corruptible, a la de aves, a la de bestias de cuatro patas y a la de reptiles. Por lo tanto, Dios los entregó, conforme a los deseos de sus corazones, a la impureza, para que deshonraran sus propios cuerpos entre sí”. La palabra griega para “impureza” es “akatharsia”, la cual denota una corrupción profunda e interna. Algo se corrompe cuando pierde su calidad y su valor, cuando se degrada, descendiendo de un nivel humano a uno animal; busca corromper su propia naturaleza humana. La palabra “lujuria” (concupiscencia) denota un deseo desenfrenado, un anhelo que destruye (Romanos 1:22-28).

 

DOES THE BIBLE SAY ANYTHING ABOUT THERIANS?

Romans 1:22-28

This is not merely a trend; it is a profound matter of identity. Thousands of people, especially young people are talking about this practice. They wear masks, mimic animal movements, and claim that, internally, they identify as wolves, cats, dogs or some other animal.

This trend is not entirely new: the term “therianthropy” has historical roots and has been used for decades to describe concepts of identifying with animals. However, the explosion of online videos has exposed it to a much wider audience of teenagers who view it as a form of identity, belonging, and self-expression.

A specific question has begun circulating among Christian believers: do therians appear in the Bible? The answer based on theological and historical analysis is clear: no. There is no direct mention of therians in the Scripture, neither in the Old nor in the New Testament. The debate, however, has gained traction due to a linguistic coincidence that has generated confusion.

Some have linked the word "therian" to the Greek term θηρίον (therion), which appears in the Book of Revelation. In that text, the word is translated as "beast" and is used in a symbolic context to describe figures associated with evil, such as the beast that rises from the sea and the beast that emerges from the earth.

In Chapter 13, the text employs “therion” to represent powers opposed to God, utilizing deeply symbolic and apocalyptic language. However, this etymological coincidence implies no connection whatsoever to the contemporary trend of therians. Although the words sound similar, they do not refer to the same thing, nor do they belong to the same historical or doctrinal context.

The term “therian” derives from "therianthropy" and is used to describe individuals who feel a deep psychological or spiritual identification with a non-human animal, whether on an emotional, symbolic, or spiritual level. It does not involve a physical transformation or a religious doctrine, but rather an internal experience of identity. Therefore, from a strictly biblical perspective, there is no direct or indirect reference to this concept. Are therians mentioned in the Bible? No. The term "therian" is modern and is not part of the biblical texts.

Many of those participating in this trend speak of a personal "journey." Their goal, they say, is to discover their "true self," connect with their "theriotype," and feel more authentic. For some, it is a quest for emotional freedom; for others, a way to escape social pressure, anxiety, or rejection. It is an attempt to find identity and meaning in a world where many feel they do not belong.

This practice isn't really about animals. It is about identity. When a generation begins to seriously question whether it is human, something deeper has broken on the inside. The Bible begins with a firm declaration that does not change with the trends: "So God created mankind in his own image, in the image of God he created them; male and female he created them" (Genesis 1:27). This means that your identity does not stem from how you feel. It does not come from a trend. It does not originate from an intense emotion, it comes from God.

The problem is not admiring nature; God created the animals and called them good. The problem begins when the human heart starts seeking in the created being what can only be found in the Creator, this is nothing new! The Bible tells us about king Nebuchadnezzar. He became so filled with pride that he forgot who he was before God. The judgment was severe. He lived like an animal, eating grass, stripped of human reason (Daniel 4). It was not evolution. It was degradation. And his restoration came when he lifted his eyes toward heaven and acknowledged God.

When a human being disconnects from God, clarity is lost. When one reconnects with God, reason is restored. The world is confused because it has removed God from their lives. When God is removed, everything is redefined. Truth is redefined. Humanity is redefined. Identity is redefined. But God does not change.

It is scientifically proven that human beings can undergo mental degradation. We can cause our brains to atrophy, damage our neurons, and destroy our neural connections; we can diminish our cognitive capacity, we can even lose our memory, our reasoning, our logic, and even our language.

When a person decides to be an animal, to behave as such and begin living in an impulsive, disordered manner, they reconfigure their brain, strengthening their instincts while weakening their rationality. Rationality is precisely what makes us human and distinguishes us from animals. And when this reconfiguration occurs, the frontal lobe is damaged; and housed within the brain's frontal lobe are thought, logic, judgment, common sense, and consciousness. Imagine one day being a dog, yet not knowing that you are a dog because you lack self-awareness. Such a person will cease to be a rational human being and will become an instinctive one. They will stop merely pretending to be a therian or an animal and will truly become an animal, for they will have damaged their frontal lobe, destroyed their neurons, and effectively instructed their brain: "Behave like an animal."

Romans 1:23 states: "And they exchanged the glory of the incorruptible God for an image in the likeness of corruptible man, of birds, of four-footed beasts, and of creeping things. Therefore God gave them up in the lusts of their hearts to uncleanness, to dishonor their own bodies among themselves." The Greek word for "uncleanness" is “akatharsia”, which signifies a deep, internal corruption. Something becomes corrupt when it loses its quality and value, when it degrades, descending from a human level to an animalistic one; it seeks to corrupt your very human nature. The word "lust" (concupiscence) denotes an unbridled desire, a craving that destroys (Romans 1:22-28).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tuesday, March 17, 2026

LA IMPORTANCIA DE LA UNIDAD EN LA IGLESIA

1 Corintios 1:10

KOINONIA:

Koinonia es una palabra griega que significa ‘comunión o compañerismo, vivir juntos en comunidad’. Koinonia se usa en Hechos 2:42 para describir a la primera comunidad cristiana y cómo vivían en una relación profunda entre sí. Lucas usa koinonia varias veces a lo largo de Hechos 2 para describir a la Iglesia primitiva, enfatizando su importancia para la identidad cristiana (Hechos 4:34-35). Comunión entre los hermanos en la Iglesia quiere decir: Comunicación mutua de un trato familiar y amistoso de buenos deseos y buena voluntad unos con otros.

La comunión es indispensable para permanecer en el cuerpo de Cristo. La comunión entre los hermanos la requiere el Señor para tener aceptación de Él. Para mantener la comunión entre hermanos se necesita ofrecer un continuo sacrificio de negación personal para perdonar y sobre llevarse unos a otros para mantener a todo costo la buena amistad (Rom.12:1). Este sacrificio es agradable a Dios y lo recibe como un perfume ante Su altar (Sal. 133:1). Al decirnos mirad: quiere decir, contemplad, tomad en cuenta, hágase una cuidadosa consideración de esta actitud. 

Vivir en unidad es perseverar, como nos dice Hechos 2:42, en el acto de tener comunión unos otros y partir el pan juntos. Esto nos da la idea de cómo es vivir en unidad: una devoción mutua a edificar a la comunidad, compartir los alimentos y orar juntos.

La unidad es el vínculo de paz que nos une en un espíritu de mansedumbre y paciencia. Es un llamado al amor humilde, no a subir la escalera social o a competir. La unidad por la que luchamos solo se puede encontrar a través de Cristo, como nos recuerda el versículo, en la unidad del Espíritu” (Efesios 4:1-3).

Cuando existe una genuina unidad en la iglesia, el testimonio de fe se fortalece considerablemente. El mundo observa y se ve impactado por la armonía y el amor que se manifiestan entre los creyentes. Una iglesia unida es un testimonio vivo del poder transformador del Evangelio, mucho más convincente que cualquier sermón o discurso. La relación interna transmite un mensaje claro: aquí se encuentra el amor de Cristo en acción.

Que glorioso es cuando los hermanos están unidos y en comunión. ¿Como dijo Cristo que el mundo conocerían que éramos sus discípulos? Si tuviereis amor los unos con los otros.” (Juan 13:35). El amor es la única cosa que no puede ser falsificada.

Dios no acepta nuestra amistad o amor sin que lo tengamos primero con nuestros hermanos. Si alguno dice: “Yo amo a Dios y aborrece a su hermano, es mentiroso.” ¿Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto como puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de Él: “El que ama a Dios, ame también a su hermano.” Este mandamiento viene de “Él”, de Dios.

IMPORTANCIA DE LA UNIDAD EN LA IGLESIA:

El estudio sobre la unidad no solo nos muestra cómo Dios ve la unidad como un elemento esencial en su plan para su pueblo, sino que también nos brinda principios prácticos para cultivar y mantener la unidad en nuestras relaciones y comunidades.

La unidad en la Iglesia es de vital importancia desde un punto de vista religioso. La Palabra de Dios nos enseña que la unidad es esencial para el crecimiento espiritual y para ser testigos efectivos del amor de Cristo.

El crecimiento espiritual y numérico de una iglesia depende en gran medida de la unión y la armonía entre sus miembros. Una comunidad vibrante, unida en propósito y fe, es un testimonio poderoso del amor de Dios y atrae a nuevos creyentes.

La unidad refleja el amor de Dios:

La unidad en la Iglesia es un testimonio poderoso del amor de Dios. Jesús oró por la unidad de sus seguidores, diciendo: Que todos sean uno; así como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado (Juan 17:21). Cuando los miembros de la Iglesia se unen en amor y armonía, están reflejando el carácter de Dios y atrayendo a otros a su gracia.

La unidad fortalece la fe:

La unidad en la Iglesia fortalece la fe de los creyentes. Cuando la hermandad en Cristo se unen en oración, adoración y estudio de la Palabra, se edifican mutuamente y crecen en su relación con Dios. La Biblia nos anima a considerarnos los unos a los otros para estimularnos al amor y a las buenas obras (Hebreos 10:24). La unidad nos anima y nos fortalece en nuestra fe.

La unidad promueve el testimonio cristiano:

La unidad en la Iglesia es esencial para ser testigos efectivos de Cristo ante el mundo. Jesús dijo: En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros(Juan 13:35). Cuando los creyentes se unen en amor y unidad, el mundo ve el poder transformador del evangelio y es atraído hacia el mensaje de salvación.

La unidad supera las divisiones:

La unidad en la Iglesia es un antídoto contra las divisiones y conflictos. La Palabra de Dios nos exhorta a esforzarnos por preservar la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz (Efesios 4:3). Cuando los creyentes se unen en unidad, se fortalecen para enfrentar las diferencias y superar los desafíos que puedan surgir.

La unidad glorifica a Dios:

La unidad en la Iglesia glorifica a Dios. Cuando la hermandad en Cristo se unen en amor y armonía, están cumpliendo el mandato de Jesús de amar al prójimo como a nosotros mismos (Marcos 12:31). Esta unidad glorifica a Dios y demuestra al mundo su poder transformador.

SUPERANDO LOS DESAFÍOS A LA UNIDAD:

La Gestión de Conflictos:

Los conflictos son inevitables en cualquier grupo humano, incluso en la iglesia. Sin embargo, la clave radica en la forma en que se abordan. Un liderazgo sabio y compasivo, que promueva la comunicación abierta, la escucha activa y la resolución de conflictos pacífica, es esencial para mantener la unidad. El perdón y la reconciliación son pilares fundamentales para superar las diferencias y reconstruir la confianza.

La Diversidad de Opiniones y Dones:

Una iglesia sana es una iglesia diversa. La existencia de diferentes opiniones, perspectivas y dones es una riqueza que debe ser celebrada. En lugar de ver la diversidad como una amenaza, debe ser considerada una oportunidad para enriquecer la comunidad y fortalecer su testimonio. Es importante crear espacios donde cada miembro se sienta valorado y pueda contribuir con sus talentos únicos al crecimiento de la iglesia.

La Evitación de la Divisibilidad Doctrinal:

La unidad doctrinal es fundamental para la integridad de la iglesia. Si bien existen diferentes interpretaciones de ciertas porciones de la biblia pero es esencial preservar los principios fundamentales de la fe cristiana para evitar divisiones. El diálogo respetuoso y la búsqueda de la verdad bíblica a través de la oración y la reflexión colectiva son claves para mantener la unidad en medio de la diversidad de opiniones.

EL ROL DE LA HUMILDAD Y LA PACIENCIA:

La humildad y la paciencia desempeñan un papel clave en la búsqueda de la unidad. Debemos estar dispuestos a ceder nuestras preferencias y escuchar las perspectivas de los demás con un espíritu de apertura y comprensión. Al practicar la humildad y la paciencia, abre el camino hacia una comunidad más unida y amorosa.

En última instancia, la unidad es un reflejo del amor de Dios en nuestras vidas. Al buscar la unidad con la hermandad en la fe, demostramos al mundo el poder transformador del amor de Cristo. Que podamos recordar siempre las palabras de Jesús en Juan 17:21, “para que todos sean uno, como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.”

¿ES POSIBLE LA UNIDAD PERFECTA EN UNA IGLESIA?

Aunque la unidad perfecta es un ideal, no es alcanzable en la realidad humana. Siempre existirán diferencias de opiniones y personalidades. Sin embargo, la meta debe ser perseguir la unidad espiritual en Cristo, buscando la armonía y la reconciliación en medio de las diferencias. Enfocarse en los puntos en común y en el objetivo compartido de servir a Dios es fundamental.

La unidad en la iglesia no es simplemente una meta deseable, sino una necesidad vital para su crecimiento y efectividad. Al cultivar la unidad a través de la oración, la comunicación, el liderazgo servicial y la resolución de conflictos, cada miembro contribuye al desarrollo de una comunidad vibrante, donde se manifiesta el amor de Dios y se extiende el reino de Cristo. La búsqueda constante de la unidad en la iglesia es una inversión en el crecimiento espiritual, la evangelización y el testimonio colectivo. El desafío radica en comprender su importancia, asumir la responsabilidad individual y trabajar conjuntamente para fortalecer este pilar fundamental de la iglesia.

¿QUÉ GENERA LA UNIDAD?

La unidad en el contexto bíblico se genera principalmente a través del amor y la paz, y es esencial para la vida en comunidad y la comunión entre los creyentes. Encontramos referencias en diferentes libros del Nuevo Testamento que hablan sobre la importancia de la unidad:

En Efesios 4:2-3, Pablo aconseja: Sean siempre humildes, amables y pacientes, soportándose mutuamente con amor. Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.”

Otro texto significativo es Colosenses 3:14, donde dice: Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto.”

Estos versículos nos enseñan que la unidad se logra mediante el amor fraternal, la humildad, la paciencia, y soportándonos unos a otros, lo cual debe ser nuestro objetivo constante como seguidores de Cristo. Además, estas virtudes crean un ambiente propicio para la paz, sosteniendo así la unidad entre nosotros. Finalmente, en 1 Corintios 1:10, el Apóstol Pablo remarca: Les ruego, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos vivan en armonía y que no haya divisiones entre ustedes, sino que se mantengan unidos en un mismo pensar y en un mismo propósito.”

¿QUÉ DICE LA BIBLIA ACERCA DEL PODER DE LA UNIDAD?

La Biblia menciona en repetidas ocasiones la importancia y el poder de la unidad. Aquí compartimos algunos versículos bíblicos destacados sobre este tema:

1. Génesis 11:6: “Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.” En este versículo, se relata la historia de la Torre de Babel, donde Dios reconoce el poder inherente en la unidad de las personas.

2. Salmos 133:1: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!” Este versículo manifiesta la belleza y la bondad que emana de la unidad.

3. 1 Corintios 1:10: “Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.” Aquí, el apóstol Pablo exhorta a la unidad de pensamiento y propósito entre los creyentes.

4. Efesios 4:3: “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.” Este versículo insta a mantener la unidad en el espíritu de paz.

5. Romanos 15:5-6: “Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.” Este pasaje describe la unidad como un medio para glorificar a Dios.