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EDUCATION: Holt High School, Holt Mich., Lansing Community College, Southwestern Theological Seminary, National Apostolic Bible College. MINISTERIAL EXPERIENCE:61 years of pastoral experience, 11 churches in Arizona, New Mexico and Florida. Missionary work in Costa Rica. Bishop of the Districts of New Mexico and Florida for the Apostolic Assembly. Taught at the Apostolic Bible College of Florida and the Apostolic Bible College of Arizona. Served as President of the Florida Apostolic Bible College. Served as Secretary of Education in Arizona and New Mexico.EDUCACIÓN:Holt High School, Holt Michigan, Lansing Community College, Seminario Teológico Southwestern, Colegio Bíblico Nacional. EXPERIENCIA MINISTERIAL:51 años de experiencia pastoral, 11 iglesias en los estados de Arizona, Nuevo México y la Florida. Trabajo misionera en Costa Rica. Obispo de la Asamblea Apostólica en los distritos de Nuevo México y La Florida. He enseñado en el Colegio Bíblico Apostólico de la Florida y el Colegio Bíblico Apostólico de Arizona. Presidente del Colegio Bíblico de la Florida. Secretario de Educación en los distritos de Nuevo México y Arizona.

Monday, February 9, 2026

LA RENOVACION DE NUESTRA MENTE

Romanos 12:2

REPROGRAMANDO NUESTRA MENTE:

Lo que el apóstale Pablo describe aquí en realidad es un proceso. En este versículo se encuentra el mecanismo exacto para esa reprogramación. Este proceso se llama neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para reconfigurarse físicamente a partir de la información que recibe repetidamente.

No se conformen a este mundo. La palabra "conformarse" en griego significa “ser moldeado”. Tu cerebro está siendo moldeado en este momento por lo que ves, oyes y piensas repetidamente. Tu mente se adapta al ambiente en el que vives.

Las costumbres aprendidas pueden desaprenderse. Las nuevas costumbres pueden reemplazar a los antiguos. Por eso Pablo no dice que te esfuerces más, sino que te transformes. La palabra "transformarse" en el griego es “metamorpho”, la misma palabra que se usa para describir la transformación de un gusano en mariposa.

Esto no es superación personal, sino un cambio estructural. Un gusano no se convierte en mariposa por esfuerzo, sino que experimenta una reestructuración a nivel celular. Eso es lo que Pablo dice que sucede en tu mente mediante la renovación de la misma. La palabra griega para "renovación" es “anosis”. Que significa "de nuevo" un cambio estructural completo. No se trata de una simple restauración o reconstrucción (Fil. 4:8-9),

EL NUEVO HOMBRE: II Corintios 5:17

Colosenses 3:1-10: Aquí el apóstol Pablo enumera varios vicios que los creyentes deben "desechar", como si se quitaran prendas de vestir. Estos pecados pertenecen a nuestra vieja "naturaleza terrenal" (v. 5). Por último, Pablo dice: “habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.”

El hombre nuevo es la naturaleza espiritual recién regenerada del cristiano nacido de nuevo (Jn. 3:5). Es el ser interior que ha tomado vida en Jesucristo y que, después, se renueva día a día por el Espíritu Santo (II Cor. 4:14). Pablo utiliza la imagen del cambio de ropa para ilustrar la obra transformadora del Señor de recrear a los creyentes a Su imagen: "vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne" (Rom. 13:14, Gál. 3:27).

La Biblia enseña que Dios creó al hombre a Su imagen. Cuando Adán pecó, la imagen perfecta de Dios en nosotros quedó deformada o arruinada por el pecado. La caída separó a hombre de Dios y trajo la muerte al mundo (Salmo 51:5; Romanos 3:23).

El Espíritu Santo comienza a renovar nuestras mentes, pensamientos y actitudes, cambiándonos y moldeándonos para parecernos más a Jesús. A medida que pasamos tiempo en la presencia del Señor, nos hacemos en todo sentido parecernos más y más a Cristo. Llegar a ser el hombre nuevo es un proceso que dura toda la vida "hasta que Cristo se forme por completo en nuestras vidas" (Gál. 4:19). 

EL HOMBRE NUEVO EN CRISTO:

II Corintios 5:17; Efesios 4:24; Colosenses 3:12-14; Romanos 6:6; Colosenses 3:10; Romanos 13:14; II Corintios 3:18; Juan 15:1-8; 1 Juan 5:4; II Corintios 4:16; Efesios 2:14-16; 1 Juan 3:9; Ezequiel 11:19; Efesios 3:16; Colosenses 1:11; Juan 3:6

VIVIR EN EL ESPÍRITU:

No son nueve frutos separados entre sí, sino un solo fruto. Un racimo de uvas es un solo fruto, al igual que este conjunto de gracias es un solo fruto. Este fruto se puede dividir en tres grupos:

1. En relación con Dios: amor, gozo y paz.

2. En relación con los demás: paciencia, benignidad y bondad.

3. En relación con uno mismo: fe, mansedumbre y templanza.

Si tu deseo es tener las cualidades que se enumeran en Gálatas 5:22-23, entonces sabes que el Espíritu Santo te está guiando. Al mismo tiempo, ten cuidado de no confundir tus sentimientos personales con la guía del Espíritu. Ser guiado por el Espíritu Santo implica el deseo de escuchar y la disposición a obedecer la Palabra de Dios y la sensibilidad para discernir entre tus sentimientos y sus impulsos. Vive cada día controlado y guiado por el Espíritu Santo. Las palabras de Jesús estarán en tu mente, el amor de Dios estará detrás de tus acciones y el poder de Dios te ayudará a controlar tus deseos egoístas.

Pablo describe las dos fuerzas que luchan dentro de nosotros: el Espíritu Santo y la naturaleza pecaminosa. No está diciendo que estas fuerzas sean iguales. El Espíritu Santo es infinitamente más fuerte. Pero si confiamos en nuestra propia sabiduría, tomaremos decisiones equivocadas. Si intentamos seguir al Espíritu con nuestro propio esfuerzo humano, fracasaremos. Nuestra única manera de liberarnos de nuestros malos deseos es a través del poder del Espíritu Santo (Romanos 8:9, Efesios 4:23-24, Colosenses 3:3-8).

Todos tenemos malos deseos y no podemos ignorarlos; para seguir la guía del Espíritu Santo, debemos enfrentarlos con decisión (5:24). Estos deseos incluyen pecados obvios como la inmoralidad sexual. También incluyen pecados menos obvios como el odio y los celos. Quienes ignoran tales pecados o se niegan a enfrentarlos revelan que no están viviendo en el Espíritu Santo que conduce a una vida transformada.

El fruto del Espíritu es la obra espontánea del Espíritu Santo en nosotros. El Espíritu produce estos rasgos de carácter que se encuentran en la naturaleza de Cristo. Son el resultado del control de Cristo; no podemos obtenerlos intentando conseguirlos sin su ayuda. Debemos unir nuestras vidas a la de Cristo (Juan 15:4-5).

 

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