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EDUCATION: Holt High School, Holt Mich., Lansing Community College, Southwestern Theological Seminary, National Apostolic Bible College. MINISTERIAL EXPERIENCE:61 years of pastoral experience, 11 churches in Arizona, New Mexico and Florida. Missionary work in Costa Rica. Bishop of the Districts of New Mexico and Florida for the Apostolic Assembly. Taught at the Apostolic Bible College of Florida and the Apostolic Bible College of Arizona. Served as President of the Florida Apostolic Bible College. Served as Secretary of Education in Arizona and New Mexico.EDUCACIÓN:Holt High School, Holt Michigan, Lansing Community College, Seminario Teológico Southwestern, Colegio Bíblico Nacional. EXPERIENCIA MINISTERIAL:51 años de experiencia pastoral, 11 iglesias en los estados de Arizona, Nuevo México y la Florida. Trabajo misionera en Costa Rica. Obispo de la Asamblea Apostólica en los distritos de Nuevo México y La Florida. He enseñado en el Colegio Bíblico Apostólico de la Florida y el Colegio Bíblico Apostólico de Arizona. Presidente del Colegio Bíblico de la Florida. Secretario de Educación en los distritos de Nuevo México y Arizona.

Sunday, January 12, 2014

¿POR QUE, DIOS?


“¿Hasta cuándo, Señor, te llamaré y no me harás caso? ¿Hasta cuándo clamaré a ti por causa de la violencia, y no vendrás a salvarnos? ¿Por qué permites que vea yo iniquidad? ¿Por qué me haces espectador del mal? ¡Sólo veo destrucción y violencia! ¡Ante mis ojos surgen pleitos y contiendas!... Si por la pureza de tus ojos no soportas ver el mal ni los agravios, ¿por qué soportas ver a quienes nos desprecian? ¿Por qué callas cuando los impíos destruyen a quienes son más justos que ellos?” (Habacuc 1:2-3, 13)

Los problemas son parte de la vida (Juan 16:33). Todos tenemos nuestros problemas particulares que nos afectan. “Todo obra para bien...” (Romanos 8:28), hay personas que les gusta citar esta porción de la Escritura a los que están pasando por una problema. ¿Pero en verdad, cuantos lo han puesto a prueba en su vida? La tendencia común es preguntar, “¿Por qué, Dios? ¿Por qué, yo?” cuando parece que todo esta en nuestra contra. En vez de amar a Dios y confiar en El cuando las cosas van mal, recurrimos a tenernos lástima a nosotros mismos. Pero teniéndose lástima no le ayudara salir de su situación. Eventualmente, usted se va desalentar o amargarse contra la vida y contra Dios.

El primer verso de Habacuc nos da a saber el estado mental que se encontraba el profeta. (1:2-4), Habacuc no se estaba quejando contra Dios, pero más bien el se estaba quejando a Dios. El sabia que Dios era justo en todo lo qué Él hacia. Pero él no podía comprender por qué, Dios permitía la situación que persistiera. Él en un sentido estaba diciendo, “¿Por cuanto tiempo permitirás que el malvado prospere?” “¿Por qué no haces algo?” En un tiempo u otro todos nos encaramos con esta misma pregunta. ¿Por qué es que Dios permite que la gente justa sufra y que los malvados pasen aparentemente sus vidas sin que los problemas los toque? “Esto no justo, protestamos”.

En el Salmo 73 encontramos una situación casi idéntica.  ¿Qué fue la respuesta? (v-17) El escritor de este Salmo realmente pensó que él tenía un caso contra Dios. Él impacientemente estaba molestó y  enojado hasta finalmente Dios, en Su manera quieta, y amorosa dijo simplemente, “Mira el final de la historia y entonces comprenderás”.

Frecuentemente todos preguntamos, “¿Por qué yo, Señor?” Esto puede ser una pregunta negativo, “¿Por qué tengo yo tanta problema?” Cuando el percance nos sucede, lloramos, oramos y preguntamos. Puede ser que Dios nos conteste nuestras preguntas o tal vez que no. Él no esta obligado a explicar Sus acciones a nosotros (Rom. 9:20-21). Sin embargo, hay ocasiones cuando Dios en Su misericordia escoge contestar nuestras preguntas como lo hizo con Habacuc. Dios en ocasiones envía algunas cosas en nuestras vidas para causarnos a hacer preguntas porque Él tiene un mensaje para nosotros. Cuando cosas suceden en nuestra vida que no comprendemos, necesitamos examinarnos estrechamente y escuchar atentamente para oír la voz de Dios. En seguida consideremos unas razones por qué el “¿Por qué yo?”

LA LEY DE LA COSECHA

Cuando Israel, y luego Juda fueron invadidos por los Babilónicos, ellos estaban recogiendo la cosecha que ellos habían sembrado. Si maltratamos nuestros cuerpos,  nosotros podemos esperar enfermedad. Una persona que ha fumado por muchos años, y se esta muriendo de cáncer de los pulmones no necesita preguntar, “¿Por qué yo?” Él debería saber. Un droga adicto en una institución mental no debería preguntar el por qué. Un cristiano quien se casó con un incrédulo solo esta cosechando la cosecha de rebelión cuando su matrimonio se desintegra. Se pudiera agregar otros muchos ejemplos. Así, qué cuando el problema viene, antes de inquirir de Dios, necesitamos preguntarnos “¿Es esto los resultados de mis acciones? Si es así, ¿en donde fue que me equivoque y como prevengo para que no suceda otra ves?”

PARA CONSEGUIR NUESTRA ATENCIÓN

Uno niño pequeño corría por la casa, riendo y jugando. Su madre le llamo varias veces, pero él no la oyó. Finalmente, cuando él vino corriendo cercas de ella, lo tomo del brazo. “Detente, escucha me.” Vivimos en un mundo muy ocupado. Desde el tiempo que nuestros pies tocan el piso en la mañana  hasta el tiempo que nos acostamos en la noche, hay muchas cosas que hacer. Para conseguir nuestra atención, Dios en veces tiene que poner un “alto” en frente de nosotros. Puede ser la enfermedad, una relación quebrada o una necesidad financiera. Lo que sea, nos detiene nuestra prisa frenética y nos pone sobre nuestras rodillas. Entonces oímos la suave, amorosa voz de Dios. “Escúchame, tengo algo que decirte.”

PARA TRAER GLORIA A DIOS

Viendo un hombre ciego, los discípulos de Jesús le preguntaron “Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?” (Juan 9:1-2) Ellos pensaban que su aflicción era el resultado de la ley de la cosecha.  Pero Jesús dijo, “No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él” (v-3). La muerte de Lázaro era para la gloria de Dios (Jn. 11:4). Desde la prisión el Apóstol Pablo escribió a los Filipenses que sus problemas se diseñaron para esparcir el evangelio (Fil. 1:12-14). Él vio la mano de Dios trabajando en su vida. Su aflicción estaba avanzando el trabajo de Dios. La fe en Dios juega un papel importante en ayudarnos mantener nuestro balance espiritual cuando caminamos por esos tiempos obscuros de pruebas, porqué frecuentemente no sabemos hasta que hemos pasado hasta el otro lado si nuestra prueba trajo gloria a Dios.

PARA PERFECCIONARNOS

El alfarero probablemente tendrá que aplastar y formar un vaso varias veces antes que le agrade. Una costurera tendrá que desgarrar y alterar un vestido antes que quede perfectamente. Un escritor escribe de nuevo su obra varias veces antes que él quede satisfecho con su trabajo. Así también el Señor frecuentemente tiene que aplastar nuestro orgullo, quebrar nuestra voluntad, alterará nuestra actitud, recortar nuestros deseos y hacer nuevo nuestros planes para perfeccionarnos (I Pedro 5:10).

POR RAZONES CONOCIDAS SOLAMENTE A DIOS
Hay tiempos cuando preguntamos, “¿Por qué, yo Señor?” y  Él contesta, “¡Ten confianza!” Una señora quien había pasado mediante el sufrimiento intensivo tomando tratamientos de quimioterapia para el cáncer testifico, “Yo le pregunte a Dios, ¿y por qué no yo?” Y ella dio alabanza a Dios por amar la y estando con ella durante su sufrimiento.

No encontramos en la Escritura que se le dijo a Job porque el había sufrido. El pregunto “¿Por qué, yo?” El busco por todos lados la respuesta pero se le ocultó (Job 23:3-10). Es en situaciones tal como de Job cuando la fe es purificado. Muy frecuentemente cuando nosotros preguntamos, “¿Por qué yo, Señor?” viene la respuesta, “Espera hasta la mañana, entonces lo comprenderás todo.” Algunas cosas nunca lo comprenderemos en esta vida. Tenemos que confiar en Dios quien hace todo las cosas para nuestro bien, y continuar con Él (Isa. 55: 8-9).

Un perro no puede comprender por que tiene que permanecer en un patio cercado, pero todavía le es fiel a su dueño. Un bebe no comprende porqué se le da un inyección de sarampión, aún el continúa amando a su madre. Como hijos de Dios frecuentemente no podemos comprender como Dios obra, pero tenemos que seguir confiando y alabando le.




WHY, GOD?


“O LORD, how long shall I cry for help and you will not hear? Or cry to you "Violence!"And you will not save? Why do you make me see iniquity, and why do you idly look at wrong? Destruction and violence are before me; strife and contention arise… You who are of purer eyes than to see evil and cannot look at wrong, why do you idly look at traitors and remain silent when the wicked swallows up the man more righteous than he?”  (Habakkuk 1:2-3, 13)
Referencia cruzada:

Problems are here to stay (John 6:33). They are custom made for each of us. “All things work together for good...” (Romans 8:28), people love to quote this Scripture to others who have troubles. But how many of us actually put it to the test? The common tendency is to question, “Why, God?” “Why, me?” When predicaments press in on us instead of loving God and trusting Him when things go wrong, we resort to self-pity. But feeling sorry for yourself gets you nowhere fast. Eventually, you become either discouraged or bitter against life and against God.

The first verse of Habakkuk tells us the frame of mind the prophet was in. (1:2-4), Habakkuk was not complaining against God, but rather to God. He knew that God was just in all He did. But he could not understand why God was allowing the situation to persist. He was in a sense saying, “How long will you allow the wicked to prosper? Why don’t you do something?” Somewhere along the way in each of our lives, we face this same question. Why does God allow righteous people to suffer and the wicked ones to go seemingly untouched by trouble? “It isn’t fair, we protest”.

In Psalm 73 is written an almost identical situation. What is the answer? (Ps. 73:17) The writer of this Psalm really thought he had a case against God. He fussed and fumed impatiently until finally God, in His quiet, loving way, said simply, “Look at the end of the story, and then you will understand.”

Often we ask, “Why me Lord?” This can be either a negative question, “Why do I have so much trouble?” When misfortune befalls us, we cry and pray and question. God may answer our questions, and He may not. He is not obligated to explain His actions to us (Rom. 9:20-21). However, there are times when God in His mercy chooses to answer our questions as He did Habakkuk. God even sends some things into our lives to cause us to question because He has a message for us. When things happen which we do not understand, we need to examine ourselves closely and listen intently for Gods voice. Lets consider a few reasons for “Why me?”

THE LAW OF THE HARVEST

When Israel, and later Judah, was invaded by the Babylonians, they were reaping the harvest they had sown. If we mistreat our bodies, we can expect sickness. A smoker dying with lung cancer need not ask, “Why me?” He should know. A drug addict in a mental institution should not question God. A Christian who married an unbeliever is only harvesting rebellion’s crop when that marriage falls apart. And we could add many more examples. So when trouble comes, before we question God, we need to question ourselves. “Is this the result of my actions? If so, where did I go wrong and how can I prevent it from happening again?”

TO GET OUR ATTENTION

A little boy was running through the house, laughing and playing. His mother called to him several times, but he did not hear her. Finally, as he came running by, she grabbed his arm. “Stop, listen to me.” We live in a busy world. From the time our feet touch the floor in the morning until we pull them onto the bed at night; there are a dozen things to do. To get our attention, God may have to slam a “stop sign” in front of us. It may be sickness, a broken relationship, a financial need. Whatever it may be, it stops our frantic rush and puts us on our knees. Then we hear the soft, loving voice of God, “Listen to me, I have something to tell you.”

TO BRING GLORY TO GOD
                      
Seeing a blind man, Jesus’ disciples asked, “Master, who did sin, this man, or his parents, that he was born blind?” (John 9:1-2) They thought his affliction was the result of the law of the harvest. But Jesus said, “Neither hath this man sinned, nor his parents: but that the works of God should be made manifest in him” (Jn. 9:3).  Lazarus’ death was for the glory of God (Jn. 11:4). From prison the Apostle Paul wrote to the Philippian church that his problems were designed to spread the gospel (Phil. 1:12-14). He saw the hand of God at work in his life. His affliction was furthering the work of God. Faith in God plays an important role in helping us maintain our spiritual balance when we walk through these dark, trying times for we often do not know until we come out on the other side if our trial brought glory to God.

TO PERFECT US

The potter may have to crush and remold a vessel several times before it pleases him. A seamstress may have to rip, trim, and alter a garment before it fits perfectly. A writer writes and rewrites before he is satisfied with his work. So the Lord often has to crush our pride, break our will, alter our attitude, trim our desires and rework our plans to perfect us. We may have to fall down before we look up. (I Peter 5:10).

FOR REASONS KNOWN ONLY TO GOD

There are times when we question, “Why me Lord?” and He answers, “Trust Me.” One lady who had been going through intense suffering taking chemotherapy treatments for cancer testified, “I asked God, Why not me?” And she gave praise to God for loving her and being with her through her suffering.

We find no record that Job was ever told why he suffered as he did. He question, “Why me?” He looked everywhere for the answer but it was hidden from him (Job 23:3-10). It is in situations such as Job’s that faith is purified. So often when we ask, “Why me, Lord?” the answer comes, “Wait until morning, then you will understand.” Some things we will never understand in this life. We have to trust God who does all things well and keep walking with Him (Isaiah 55:8-9).

A dog cannot understand why he is made to stay in a fenced yard, but still he is faithfully devoted to his master. A baby does not understand why he is given a measles shot, yet he continues to love his mother. As children of God we often cannot comprehend the ways of God, but we must keep trusting and praising Him.












Sunday, January 5, 2014

¿PORQUE ES QUE ALGUNAS ORACIONES NO SON CONTESTADAS?



“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Hebreos 11:1

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” Hebreos 11:6

¿Porque es que algunas oraciones no son contestadas?” Muchos de ustedes, estoy seguro, han deseado saber porque es que algunas veces sus oraciones no son contestadas. ¿Porque es que oro y parece como si Dios no esta escuchando? Usted tiene problemas, y necesita ayuda. ¿Qué haces ahora?

Es con la esperanza de traerle ayuda a alguna alma angustiada y desconcertada que quisiera compartir con usted unas cosas que he aprendido a través de los años de la Palabra de Dios y de mi experiencia personal sobre la oración.

Una de las razones principales porqué sus oraciones no son contestadas es porque talvez usted no ha sido verdaderamente persistente en la oración. Usted debe comenzar aquí. Jesús presento una parábola para mostrar la necesidad  de ser persistente en la oración. Para ser efectivo, usted debe orar con gran seriedad. Gran seriedad nos conduce a la persistencia. Persistencia en la oración significa, tener una gran necesidad que importa tanto a su corazón que lo traiga con usted todo el día y duerme con ella en su corazón por la noche, a tiempo y fuera de tiempo, se lo lleva al Señor en oración sincero. La persistencia en la oración no solamente obra para probarle a Dios nuestra seriedad profunda, pero para crear esta seriedad en nuestros corazones y  para demostrarlo a nosotros mismos. Persistencia en la oración que trae una respuesta de Dios para su necesidad definitiva, es oración que se extiende hacia Dios de cada área de su vida, y desde cada hora de su vida. No se queja de las oraciones que no han sido contestadas a menos que ha estado orando con sinceridad y persistencia.

Aun cuando usted ha sido muy sincero y muy persistente, la respuesta no ha vendió como usted lo deseaba. ¿Qué entonces? Quizás sus oraciones quedan por contestar porque no subieron al trono de Dios de un corazón limpio y sincero. El pecado paraliza el poder de la oración. El Salmista David quiso el honor de edificar el templo en Jerusalén, pero el pecado en su vida le impidió que realizara esa ambición. Santiago 5:16 nos dice: “La oración eficaz del justo puede mucho.”  Una traducción moderna lo presenta en estas palabras: “Un hombre bueno puede lograr mucho a través de la oración si se esfuerza” Ah, allí esta el secreto importante que abre la puerta para que sus oraciones pueden ser contestadas. “Un hombre bueno.”

Entre el poder con Dios en la oración y la bondad de la persona que ora hay una conexión vital. Significa algo ambos en la tierra y en el cielo cuando la persona que ora es una persona buena. Viviendo justamente, teniendo un lenguaje limpio y pensamiento puro tienen sus valores positivos en traerle una respuesta a la oración, y su ausencia en la vida de una persona nos explica la razon por que no se han contestado sus oraciones. “Bienaventurados los de limpio corazón,” dijo Jesús, “porque ellos verán a Dios.” Dios los ve, y Dios los oye, y Dios les contesta. Usted no tiene por que quejarse se sus oraciones no han sido contestada si has retenido esperanzas impías y ambiciones egoístas dentro de su corazón.

Ninguno de nosotros somos sin pecado. Cada día, en una manera u otra quebrantamos los mandamientos de Dios. Violamos sus propósitos santos de vida humana en pensamiento, en palabra, y en hechos. Si tuviera que ser absolutamente perfecto para poder recibir alguna cosa de la oración, nunca estaría en una posición de recibir. Quizás, sus oraciones quedan sin contestación porque no tiene un corazón de perdón cuando ora.

El único comentario que Jesús hizo sobre la oración que les enseño a Sus discípulos esta en Mateo 6:14-15; dijo: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.”  Si, reteniendo amargura, venganza y rencores en su corazón contra otra persona lo previenen el perdón de su pecado por Dios, también previene esos otros positivos, aspectos de sanidad de la oración que solo puede venir a la persona que ha sido perdonado. El perdón de otros no depende de su arrepentimiento o su vida cambiada, depende en su relación con Dios; y en su determinación para ser otorgado perdón por Dios por su pecado. Usted no puede quejarse de la oración que no ha sido contestada si usted odia a alguien, si esta amargado contra alguien o si guarda resentimiento en su corazón contra alguien.

Puede ser que usted no sea culpable de esto. Por la gracia de Dios, su corazón puede ser limpiado de todo mal que siente contra todo individuo. Pero, aún las cosas por las que usted ora no vienen. Sus oraciones quedan sin contestarse, porque no están en acuerdo con la voluntad de Dios. Me supongo, que usted esta tratando de orar por cosas de acuerdo a la voluntad de Dios. Si esto no es así, entonces el asunto se termina aquí, inmediatamente. Nadie puede atreverse a establecer su propia voluntad en desafió a la voluntad divina de Dios.

El premier precepto cuando ora es que usted esta buscando entrar en la voluntad de Dios ambos por su vida y por su deseo que le trae al trono de Dios en oración. Usted debe saber que la vida es entendible sólo cuando se vive en acuerdo a la voluntad de Dios. No encontrara felicidad en ninguna otra manera. Pero aún así, los mejores de hombres no podrán comprender totalmente la voluntad de Dios. Para los mejores de hombres, algunas oraciones quedan sin respuesta, porque la respuesta deseada iría contra el propósito Divino. Usted debe de confiar y seguir confiando, sabiendo que cuando es hecha la voluntad de Dios, es lo mejor no solo para usted, pero para esos alrededor de usted.

Hay otro aspecto de la verdad que se pasa por alto; es fácil perder vista del bosque por los árboles. Usted puede considerar que sus oraciones no están siendo contestadas cuando en realidad si están siendo contestadas. Ninguna persona puede decir verdaderamente: “Sigo  orando y nada pasa.” Algo siempre sucede. Yo creo que, aunque Dios no contesta siempre la oración, Dios siempre le contesta a la persona que hace la oración. Cuando ora, como le he indicado, y con su confianza completa en Él, algo siempre sucede. ¿Cómo contesta Dios la oración? A veces por darnos las cosas que buscamos. A veces por negarnos las cosas que buscamos. Pero la negativa es tanto una respuesta, como en verdad una respuesta amorosa, como la negativa de la madre a su hijo en darle todo que pide. A veces en hacerlo esperar, hasta que la cosa que usted busca esta listo para usted o hasta que usted esta listo para ello. En ambos casos la respuesta es una respuesta de amor. Cuando usted ora, y seguí orando, usted entrara en un compañerismo con Dios, y en la Divina voluntad de Dios.                       




WHY SOME PRAYERS REMAIN UNANSWERED




“Now faith is the substance of things hoped for, the evidence of things not seen.” Hebrews 11:1

“But without faith it is impossible to please Him: for he that comes to God must believe that He is, and that He is a rewarder of them that diligently seek Him. ” Hebrews 11:6

Many of you, I’m sure have wondered why it is that some times your prayers are not answered. Why it is that you pray and it seems as though God is not listen? You have trouble and you need help. What do you do now?

It is with the hope of bringing some help to some distressed and puzzled soul that I would like to share with you some things that I have learned over the years, from the Word of God and from my personal experience about prayer.

One of the main reasons why your prayers are not answered is because you have not been truly persistent in prayer. You must start here. Jesus spoke a parable to show the need of persistence in prayer. To be effective, you must pray with great sincerity. Great sincerity leads to persistence. Persistency in prayer means to have a great need that matters so much on your hearts that you carry it with you all day and sleep with it on your heart by night, and in season and out of season you take it to the Lord in sincere prayer. Persistence in prayer works not only to prove to God your deep sincerity, but to create this sincerity in your heart and, to demonstrate it to yourselves. Persistency in prayer that brings an answer from God for your definite need is prayer that reaches out to God from every area of your life, and from every hour of your being. Don’t complain about unanswered prayers unless your praying has been sincere and persistent.

Even when you have been deeply sincere and very persistent, the answer has not come as you sought it! What then? Perhaps your prayers remain unanswered because they did not rise to the throne of God from a heart of godliness and truth. Sin cripples the power of prayer. The Psalmist David wanted the honor of building the temple in Jerusalem, but the sin in his life kept him from realizing this ambition. The Book of James 5:16 tells us: “The effectual fervent prayer of a righteous man availeth much.” A modern translation of this verse reads as follows: “A good man can accomplish much through prayer when he tries.” Ah, there’s the secret key that opens the door so your prayers can be answered, “a good man.”

Between power with God in prayer and the goodness of the person who prays exist a vital connection. It means something both on earth and in heaven when the person who prays is a good person. Righteous living, clean speech, and pure thinking have their positive values in bringing an answer to prayer, and their absence in a person’s life explains much of the unanswered prayers which trouble them. “Blessed are the pure in heart,” said Jesus, “for they shall see God!” God sees them, and God hears them, and God answers them. You cannot complain about unanswered prayer if you have held sinful hopes and selfish ambitions within your heart.

No one is sinless. Every day, in one way or another we break the commandments of God. We violate His purposes of human life, in thought, in word, and in deed. If you had to be absolutely holy before you could expect anything from prayer, you would never be in a position to expect anything. Perhaps, the reason that your prayers remain unanswered is because you do not have a heart of forgiveness when you pray?

The only commentary that Jesus made on the prayer He taught His disciples is in Matthew 6:14-15 was: “If you forgive men their trespasses, your heavenly Father will also forgive you; but if you don’t forgive men their trespasses, neither will your Father forgive your trespasses.” If, holding bitterness, revenge and feeling of resentment in your heart against other people prevents the forgiveness of your sin by God? It also prevents those other positive, healing aspects of prayer which can come only to the person who has been forgiven. Forgiveness of others does not depend on their repentance or their changed life; it depends on your relationship to God; and upon your determination to be granted forgiveness by God for your sin. You cannot complain about unanswered prayer if you hate someone, if you are bitter against someone, or if you harbor resentment in your heart against someone.

It may be that you are not guilty of this. By the grace of God your heart may be washed clean of all ill feeling against all individuals. Yet the things for which you pray for do not come. Your prayers may also remain unanswered because they are not in accord with the will of God. I take it for granted that you are trying to pray for things agreeable to the will of God. If this is not so, then the matter ends immediately. No one can dare set up their own will in defiance of the divine will of God.

The first premise when you pray should be that you are seeking to enter into the will of God both by your life and by your desire which you bring to the throne of God in prayer. You must know that life is understandable only when lived in compliance with the will of God. You will not find happiness in any other way. But even so, the best of men may not understand wholly the will of God. For the best of men, some prayers remain unanswered, because the desired answer would run contrary to the Divine purpose. You are to trust and keep on trusting, knowing that when the will of God is done, it is best not only for you, but for those around you.

There is another aspect of the truth which may be overlooked; it is easy to lose sight of the forest for the trees. You may consider that your prayers are not being answered when in reality they are being answered. No person can truly say: “I keep on praying, and nothing happens.” Something always happens. I believe that while God may not always answer the prayer, God always answers the person praying. When you pray, as we have indicated, and with complete reliance upon Him, something always happens. How does God answer prayer? Sometimes by giving us the things we asked for. Sometimes by refusing us the things we seek. But the refusal is as much an answer, as truly a loving answer, as the refusal of the mother to give her child everything it asks for. Sometimes by having you wait, and maybe you are waiting now, until either the thing you seek is ready for you, or until you are ready for it. In either case the answer is an answer of love. Whenever you pray, and keep on praying, you are brought into fellowship with God, and into the divine will of God.     

     



Sunday, December 29, 2013

USTED PUEDE CAMBIAR SU FUTURO



“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” (Romanos 12:2)

Es importante que tomemos tiempo para reenfocar nuestras vidas y estar dispuestos para hacer cambios. Nuestra vista de metas personales y compromisos es enturbiada por las interacciones de la vida y la inseguridad del futuro. Necesitamos momentos cuando podemos dar un paso atrás y después de un momento de descanso y reflexión, somos capaces otra vez de vivir la vida con propósito, con un foco más claro en el plan y objetivo de Dios para nuestra vida.

Con el principio de un Año Nuevo, a menudo hacemos resoluciones para el Año Nuevo. Lo que estamos diciendo es que vemos una necesidad de cambio y puede ser una cosa buena sólo mientras que Dios está detrás del cambio. Somos malos en comenzando y no terminando las resoluciones del Año Nuevo, pero cuando la necesidad del cambio nace de Dios Él nos ayudará hasta que sea cumplido. Déjeme sugerir tres motivos por qué usted debería pensar en hacer algunas resoluciones de Año Nuevo.

Primero, todos necesitamos cambios. Algunos cambios encontramos que son muy difíciles admitirlo a nosotros mismos. Pero hay una gran potencia en la confesión a nosotros mismos, a Dios, y a otros. Enfrentando nuestros fracasos es el primer paso doloroso en el camino a algo mejor.

Segundo, cuando cambiamos calendarios es también un tiempo bueno para la revaloración. ¿Cómo fue el año pasado? ¿Qué quiero hacer diferentemente este año? Esta vez del año siempre me recuerda de un paso de la escritura, “Arad campo para vosotros, y no sembréis entre espino” (Jeremías 4:3). Tiene sentido. Entre más tierra que usted pone en la producción, más próspero usted será. Pero algunos de nosotros son bastante estúpidos para tratar de sembrar semillas en la tierra invadida por hierba sin arar la tierra y tener cuidado de arrancar las hierbas cuando salen. Llámelo pereza o Llámelo estupidez. Déjeme hacerle una pregunta seria. ¿Qué porcentaje de su vida esta produciendo algo de valor? ¿Cuánto terreno “sin arar” tiene usted que necesita ser arado en 2014, y hecho útil? El principio de un año nuevo es un tiempo bueno para la revaloración.

Tercero, el Año Nuevo es un tiempo excelente para correcciones de medio curso. Seguramente podríamos fallar en lo que intentamos hacer, pero si dejamos de planear, como dice el viejo refrán, entonces planeamos fallar. Si usted es tan temeroso del fracaso que usted nunca pone metas, usted muy probablemente no hará mucho. El fracaso no es el final. Para la persona que se determina aprender de ello, el fracaso es un amigo. Si usted quiere hablar del fracaso considera al Apóstol Pablo. En toda su vida él estuvo opuesto, perseguido, naufragado, apedreado y dejado por muerto, abandonado por compañeros confiados de trabajo, difamados, y desdeñó. A veces pareció que los proyectos a los cuales él había dedicado años se volvían polvo antes de sus ojos. Pero él no estaba dispuesto a darse por vencido: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14). No me extraña, que él dejo una marca en su mundo. Él dejó de mirar hacia atrás, y puso su vista en lo que estaba adelante. Él no dejó que el miedo del fracaso lo detuviera de intentar otra vez.

No tenga miedo de cambiar. ¡Usted puede cambiar su futuro sólo mientras que usted no resista el cambio! La razón principal por qué la gente resiste el cambio es el miedo; miedo del fracaso, miedo del rechazo, miedo de pérdida y miedo de lo desconocido: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de temor, sino de poder, de amor y de dominio propio” (II Timoteo 1:7). La gente resiste el cambio porque están contentos y satisfechos como están las cosas. La mayoría de nosotros queremos quedarnos en la cumbre de la montaña de la victoria de ayer en vez de continuar y crecer. Usted nunca crece en la cumbre de la montaña, pero sólo en pasar por el valle de cambio: “Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques. Irán de poder en poder…” (Salmos 84:6-7).

Algunas personas resisten el cambio porque no entienden lo que Dios quiere hacer en sus vidas. Ellos no pueden ver ninguna necesidad personal del cambio o no ven ninguna ventaja para el cambio. Los hábitos y las tradiciones dificultarán el cambio. El fracaso de dejar nuestra zona de comodidad minimizará cambios y transformaciones en nuestras vidas. Nadie lo ha hecho de esta manera es una queja común de la gente que rechaza cambiar debido a tradición o hábito.

Cuando entramos en el Año Nuevo, ay que hacernos unas preguntas difíciles y enfocar en el propósito de nuestras vidas y ser receptivos a cambios. Recobre su foco en el propósito y plan en su vida. Con la ayuda de Dios usted puede cambiar su futuro.

YOU CAN CHANGE YOUR FUTURE


 
“And be not conformed to this world: but be ye transformed by the renewing of your mind, that ye may prove what is that good, and acceptable, and perfect, will of God.” (Romans 12:2)

It is important to take time to re-focus our lives and be open to change. Our view of personal goals and commitments is blurred by life's interactions and the uncertainty of the future. We need moments when we can take a step back and after a time of rest and reflection, we are able once again to live life with purpose, with a clearer focus on God's plan and purpose for our life.

With the beginning of a New Year we often make New Year’s resolutions. What we are saying is that we see a need for change and that can be a good thing just so long as God is behind the change. We are notorious for starting and not finishing New Year’s resolutions but when the need for change is born of God He will help us until it’s completed. Let me suggest three reasons why you should consider making some New Year’s resolutions.

First, we all need changes. Some changes we find very hard to admit to ourselves. But there is a great power in confession to ourselves, to God, and to others. Facing up to our failures is the first painful step on the road to something better.

Second, when we change calendars it is also a good time for reassessment. How did last year go? What do I want to do differently this year? This time of year always reminds me of a passage of scripture, “Break up your unplowed ground and do not sow among thorns” (Jeremiah 4:3). It makes sense. The more land you put into production, the more prosperous you'll be. But some of us are stupid enough to try to sow seeds in land overrun by weeds without breaking up the soil and taking care to root out the weeds as they come up. Call it laziness or Call it stupidity. Let me ask you a serious question. What percentage of your life is producing something of value? How much "unplowed ground" do you have that needs to be broken up in 2014 and made useful? The beginning of a new year is a good time for reassessment.

Third, New Year's is an excellent time for mid-course corrections. Sure, we might fail in what we set out to do, but if we fail to plan, as the old saying goes, then we plan to fail. If you're so fearful of failure that you never set goals, you're not very likely to do very much. Failure is not the end. For the person who determines to learn from it, failure is a friend. You want to talk about failure look at the Apostle Paul. Throughout his life he was opposed, persecuted, shipwrecked, stoned and left for dead, deserted by trusted co-workers, slandered, and scorned. Sometimes it seemed that projects to which he had devoted years were turning to dust right before his eyes. But he was unwilling to quit: “Brethren, I count not myself to have apprehended: but this one thing I do, forgetting those things which are behind, and reaching forth unto those things which are before, I press toward the mark for the prize of the high calling of God in Christ Jesus” (Philippians 3:13-14). No wonder he made a mark on his world. He stopped looking back, and looked forward instead. He didn't let the fear of failure keep him from trying again.

Don’t be afraid to change. You can change your future just so long as you don’t resist change! The main reason why people resist change is fear; fear of failure, fear of rejection, fear of loss and fear of the unknown: “For God hath not given us the spirit of fear; but of power, and of love, and of a sound mind” (II Tim. 1:7). People resist change because they are content and satisfied with the way things are. Most of us want to stay on the mountain top of yesterday’s victory instead of going on and growing up. You never grow up on the mountain top but only in passing through the valley of change: “When they walk through the Valley of Weeping, it will become a place of refreshing springs. The autumn rains will clothe it with blessings. They will continue to grow stronger…” (Psalms 84:6-7).

Some people resist change because they don’t understand what God wants to do in their lives. They can see no personal need for change or they don’t see any benefit for change. Habits and traditions will hinder change. Failure to leave our comfort zone will minimize changes and transformations in our lives. No one has ever done it this way before is a common complaint of people who refuse to change because of tradition or habit.

As we move into the New Year let’s ask ourselves the hard questions and focus on the purpose of our lives and be open to change. Regain your focus on the purpose and plan in your life. With God’s help you can change your future.

 

Sunday, December 22, 2013

LO QUE PASAMOS POR ALTO EN LA NAVIDAD


“Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos”. (Gálatas 4:1-5)

La Navidad no se trata de nosotros extendiendo la mano ha si a Dios. La Navidad se trata de Dios extendiendo ha si abajo su mano a nosotros. La historia de Navidad se ha hecho demasiado familiar. ¡Que lastima! Cuando la encarnación de Dios como el bebé Jesús se hace tan repetitivo como sobras de pavo, perdemos la vista del significado del acto increíble de Dios.

En el calor cómodo de la escena del pesebre, nos olvidamos por qué Dios decidió hacerse humano. Un hombre despertó y encontró que dos pájaros habían entrado en su casa. Él abrió puertas y ventanas para ellos, pero ellos no podían encontrar su salida. Él trató de echarlos fuera, pero ellos sólo se espantaban más. En su frustración, él pensó: “ellos no pueden entender que trato de ayudarles. Si solo podría hacerme uno de ellos, yo podría mostrarles la salida". Después de un rato él se detuvo y realizó que eso era lo que Dios había hecho. A través del Antiguo Testamento, Dios trató de decirle a la gente como liberarse del pecado. Como él no podía, Dios decidió mostrarnos. Por eso, “aquel Verbo fue hecho carne, y habito entre nosotros” (Juan 1:14)

Hay una diferencia entre hacerse humano, que es lo que pasó en Jesús, y simplemente asumir un disfraz humano. Dios podría haber tomado la forma de un adulto inmediato, evitando treinta años de dolores del crecimiento. Pero entonces Dios realmente no habría sido uno de nosotros. La decisión de Dios fue de compartir la experiencia humana total del nacimiento a la muerte.

En la historia navideña Dios envió un mensaje a la humanidad. ¿Cuál fue el mensaje? Habla de un regalo que Él tenía para nosotros. La historia nos dice que Dios es el donante del regalo. La capacidad del donante por lo general calibra el valor del regalo. Esperaríamos que Dios diera lo último en regalos, y así fue. La Biblia dice: “el que no escatimo ni a su propio Hijo, sino que lo entrego por todos nosotros” (Romanos 8:32).

El motivo del regalo de Dios fue el amor. “Porque de tal manera amo Dios.” La Navidad nos dice que Dios nos ama. Jesús le dijo a la mujer Samaritana, “Si conocieras el don de Dios, y quien es el que te dice... (Juan 4:10). Todo mundo es el recipiente del regalo de Dios. “Porque de tal manera amo Dios al mundo…” la mayor parte de regalos son etiquetados para cierto individuo, pero Dios no tiene favoritos: “Dios no hace acepción de personas".  El regalo de Dios es para todos.

La historia Navideña habla del valor del regalo que Él dio. Los regalos de sacrificio son la expresión del amor genuino. Dios generosamente, tiernamente, y de sacrificio dio a Su único hijo como expiación para nuestros pecados. La Biblia nos dice en Romanos 5:8: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros”, de esto es lo que se trata la Navidad. La Palabra de Dios nos dice que un alma vale más que todo el mundo entero. Es imposible estimar el valor del regalo que Dios dio.

Cuando Dios dio Su regalo Él lo hizo personal, a usted y mí. Estoy convencido que Cristo hubiera dado su vida en la cruz si yo hubiera sido el único pecador en el mundo. Pensamos en términos de comunicación en masa y fabricación en masa, pero Dios trata por la escala de los individuos. En Juan 3:16 usted puede escribir su nombre en donde dice: 'todo aquel', esto significa usted. ¡Qué pensamiento tan glorioso en la Navidad, que Dios nos ama como individuos! Él está interesado en usted como un individuo. En esta edad con todo su soledad, angustia, culpa, sufrimiento, y pérdida, esto es una cosa emocionante de saber que Dios está preocupado por cada persona en todo lugar.

Un regalo, no es un regalo a menos que sea aceptado. Derecho de propiedad es condicional sobre la aceptación. Por eso la Palabra de Dios dice: “Todo aquel que en él cree, no se pierda”. Dios no fuerza Su regalo en nosotros, pero nos pide que recabemos por fe Su regalo.